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La crisis del combustible en Gran Bretaña: la tormenta perfecta

La crisis del combustible en Gran Bretaña: la tormenta perfecta
24.10.2021

La crisis de los combustibles en el Reino Unido ha provocado una gran conmoción en todo el mundo. Las largas colas en las gasolineras fueron una sorpresa, y los residentes locales se apresuraron a recordar el Brexit a las autoridades.

El Instituto IRTTEK investiga la causa de los problemas de suministro de gasolina y gasóleo.

Reino Unido.- A finales de septiembre, el 75% de las gasolineras de Inglaterra se quedaron sin combustible. Los automovilistas peleaban en las gasolineras y creaban grupos en las redes sociales para buscar gasolina. Los británicos esperaban durante horas para repostar. Mientras tanto, las compañías petroleras dijeron que la escasez de conductores estaba causando problemas de transporte desde las refinerías hasta las gasolineras. Algunas empresas han tenido que cerrar sus estaciones de servicio.

La empresa BP, que opera 1.200 centros en el Reino Unido, informó de que alrededor del 30% de los centros de su red se quedaron sin ninguno de sus principales combustibles. Londres y el sureste del país fueron los más afectados. En medio del caos generalizado, las autoridades hicieron un llamamiento a los militares para que proporcionaran sus conductores para repartir combustible. Se movilizaron unos 200 soldados.

Los residentes locales empezaron a comprar gasolina por adelantado. Pero pronto descubrieron que la policía podía prohibir la posesión del exceso de combustible si consideraba que la cantidad era «peligrosa». También existe una prohibición, introducida en 1929, de almacenar más de 30 litros de gasolina en casa.

Ecos del Brexit

Tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea, muchos camioneros europeos regresaron a sus países de origen. Se produjo una escasez de mano de obra. El Gobierno británico, sometido a una intensa presión, culpó de todo al sector del transporte. Por su parte, el propio sector calificó de erróneas las afirmaciones del primer ministro Boris Johnson y señaló la ineficaz política de inmigración del Gobierno y los retrasos en los exámenes y la certificación de los nuevos conductores.

El Gobierno de Boris Johnson ha propuesto un plan para contratar a 5.000 camioneros extranjeros con visados temporales de corta duración en un intento de compensar el déficit. Queda por ver si esto será suficiente.

Otro motivo de la crisis de los combustibles en Gran Bretaña ha sido el deseo de las autoridades de acelerar la transición energética. La Asociación de Distribuidores de Gasolina dijo que el cambio de la gasolina E5 a la E10, supuestamente más ecológica, podría haber desencadenado la escasez de gasolina.

El hecho es que la gasolina E10 contiene un 5% más de etanol que la E5. El etanol se fabrica mediante la fermentación de cultivos como el maíz y es el biocombustible más utilizado en el mundo y se considera el más verde. Las autoridades afirman que el uso del E10 podría ahorrar 750.000 toneladas de CO2 al año, el equivalente a 350.000 coches.

La introducción de la gasolina E10 debía ayudar al Reino Unido a cumplir su plan de reducción de emisiones. El 1 de septiembre, un par de semanas antes de la crisis, se presentó oficialmente la nueva norma sobre combustibles.

Después, las gasolineras empezaron a deshacerse frenéticamente de la gasolina E5. Se desató el pánico y los clientes empezaron a atacar las gasolineras, en las que simplemente no había tiempo para poner en marcha el combustible. El 24 de septiembre, las ventas de combustible habían aumentado casi un 80%. Los conductores compraban el doble de combustible que una semana antes. La gasolina ha empezado a escasear.

Los representantes de la industria del combustible, entre ellos Shell y ExxonMobile, emitieron un comunicado conjunto en el que afirmaban que la culpa de la crisis la tenían «los picos temporales de la demanda de los consumidores, y no la escasez de combustible en el país».

Con la velocidad del viento

La crisis de los conductores ha demostrado que no todas las consecuencias del Brexit estaban previstas.

Antes los conductores inmigrantes de los países más pobres de la Unión Europea solían venir al Reino Unido para trabajar, pero ahora no hay nadie que los sustituya, lo que ha afectado indirectamente a la industria energética. La Asociación de Transporte por Carretera del Reino Unido ha calculado una escasez de 100.000 conductores, de los cuales unos 20.000 se deben a la escasez de trabajadores extranjeros.

Por su parte, el primer ministro Boris Johnson, conocido por su predilección por la energía eólica, dijo que quería que el Reino Unido se convirtiera en la «Arabia Saudí de la energía eólica».

Pero la actual crisis de los combustibles ha demostrado que la transición a las energías renovables tardará más de lo previsto. Y traerá más problemas de lo previsto.

Los problemas de combustible en el Reino Unido llegan en muy mal momento, justo antes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (26ª COP), que comenzará en Glasgow el 31 de octubre. Los líderes mundiales llegarán a la Conferencia con una enorme cantidad de problemas energéticos de cara al periodo invernal. La presión política atará las manos de los líderes.

Y en lugar de centrarse en la transición energética, los Gobiernos se centrarán en cómo sobrevivir el invierno.


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